Temperature play – ¡juega con sensaciones frías y calientes!

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¿Recuerdas esa escena de Cincuenta sombras de Grey en la que Christian juega con cubitos de hielo sobre el cuerpo de Ana? Esto también se repite sutilmente en Cincuenta sombras liberadas. Jugar con la temperatura, también llamado temperature play en inglés, es común en la escena BDSM. Pero este juego definitivamente no es solo para kinksters, ¡cualquiera puede hacerlo!

Juega con la temperatura

Experimentar con objetos fríos y calientes también es una forma accesible y asequible de introducir nuevas sensaciones en el dormitorio.

Si no tienes ganas de azotar, esposar, vendar los ojos y otras formas de juego perverso (o kinky play) de inmediato, jugar con la temperatura es una excelente preparación para el material más duro. Tal vez te hagas con un látigo o un antifaz justo después de tu primer juego. ¡Quién sabe!

Cuando tu piel entra en contacto con un objeto frío o caliente, se estimulan los neurorreceptores. La piel se vuelve más sensible y cualquier roce posterior se vuelve más intenso. ¡Esto puede hacer aumentar la excitación! El efecto también se puede intensificar eliminando uno de los sentidos, por ejemplo, con un antifaz. Al eliminar un sentido, se agudizan otros.

“Cuando tu piel entra en contacto con un objeto frío o caliente, se estimulan los neurorreceptores. La piel se vuelve más sensible y cualquier roce posterior se vuelve más intenso”.

Los mejores lugares del cuerpo para jugar con la temperatura

Concéntrate en las zonas erógenas de tu pareja. Recomendamos comenzar por el pecho, el vientre o la espalda. Nunca se sabe cómo reaccionará tu pareja ante este tipo de sensaciones intensas, por lo que es mejor empezar con zonas que tengan un poco de resistencia y no sean demasiado sensibles.

Si esto va bien, puedes comenzar por los pezones con cuidado. Mueve el objeto frío (o caliente) alrededor de los pezones y luego recorre cada pezón. Presta atención a la reacción de tu pareja. ¿Lo está pasando bien? Entonces puedes avanzar hacia abajo, por ejemplo, hacia la parte interna de los muslos. El pene o la vulva deben ser los últimos en entrar en acción.

¿No estás seguro de por dónde empezar? ¡Entonces pregúntale a tu pareja qué es lo que le gusta!

¿Cómo puedes empezar?

Ten cuidado con lo que utilizas para este tipo de juego. Por ejemplo, no cojas la primera vela que te encuentres en el comedor y empieces a gotear cera sobre los muslos de tu pareja. Esto terminará con tu pareja en el hospital esa misma noche con quemaduras de segundo grado. ¡Así que no lo hagas!

Al jugar con la temperatura, es mejor empezar con el frío antes de experimentar con temperaturas calientes. Recomendamos cubitos de hielo como punto de partida. No generan mucho desorden y, si no te gustan, puedes tirarlos por el fregadero.

Si quieres jugar con velas (en inglés se llama wax play), debes usar velas especiales. Las velas SM tienen un punto de fusión más bajo y se calientan menos que las velas normales de tu hogar, jardín y cocina.

Calienta y enfría tus juguetes sexuales

¿Sabías que algunos juguetes sexuales se pueden enfriar o calentar? Los juguetes sexuales de vidrio y metal resultan especialmente adecuados para esto. En cualquier caso, no se deben calentar juguetes sexuales que funcionen con pilas o con motor, ya que pueden dañarse.

Por ejemplo, puedes poner un dildo de vidrio o metal en el congelador antes de vuestros preliminares. La sensación de un juguete sexual helado recorriendo tus pezones y clítoris es muy estimulante. También puedes congelar juguetes sexuales de silicona, pero no durarán fríos tanto tiempo. No tengas miedo de experimentar. ¡Prueba cosas nuevas y descubre qué funciona para ti!

¿Cuáles son tus experiencias al jugar con la temperatura? ¡Compártelas con nosotros en un comentario!

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